No hay nada como el hambre para resolver laberintos donde se encuentra la comida que necesitamos para sobrevivir. Vamos, pues, a guiar a nuestro simpático protagonista: ¡a ver cuánto sernos capaces de hacerlo crecer! La pantalla está dividida en dos áreas distintas, una dentro de otra, a las cuales se accede a través de unas puertas situadas en los laterales. El choque con las paredes del laberinto es mortal, y cualquier serpiente que, al retroceder, marche sobre sus propios pasos, resultará destruida sin misericordia. A medida que la serpiente come, lógicamente engorda y crece, con lo cual arrastramos por la pantalla una «cola» cada vez más larga. Eso dificulta considerablemente nuestros movimientos y exige gran concentración y habilidad. Entre tanto, la comida se deteriora con el tiempo, y se convierte en otro obstáculo que habrá que superar. La serpiente se controla con las teclas A,Z, < y > o el joystick. Si estos mandos no convencen, basta con modificar los números entre paréntesis de las líneas 27-30. Las sentencias REM del programa se incluyen por claridad. Pueden ser omitidas sin ningún problema. AMSTRAD SEMANAL n°3 |