Un mundo de recovecos lleno de sorpresas y acción TRES dimensiones espaciales esperan a nuestro intrépido piloto intergaiáctico, que en una arriesgada aventura acude a explorar un trozo de ciclo desconocido en donde le aguarda, quizá, la fortuna o, tal vez, la muerte. Su nave es redondita y flexible como una pelota de goma, muy manejable y provista de armamento para hacer frente a los extraterrestres. Su sorpresa es mayúscula al darse cuenta de que el espacio está dividido en pasillos laberínticos donde es muy posible no pueda salir para acceder a la siguiente zona. Sabe que, para conseguir ese acceso está obligado a recopilar todos los escudos de oro que hay diseminados por el área. Para su desgracia, muchos están encerrados en muros que, a simple vista, parecen muy sólidos. Para darle gracia a la cosa han soltado un porrón de objetos dañinos y han apostado en zonas estratégicas unas bestias pardas; estas últimas están compuestas por tres grupos bien definidos. Uno lo forman los dragones, que lanzan unas pompas jabonosas machacaexploradores; sin embargo, si eres tú el que las haces explotar, se convierten en puntos, calaveras y cajitas que debes coger y anotártelos. Los cráneos gigantes exudan por las cuencas unos huevos parecidos a las pompas y las cabras nos fastidian con su ígneo aliento. La alegría de la huerta la completa un montón de navecillas de efectos letales a largo plazo, o sea, nos roban energía.   
Tenemos que decir que, para coger todos los escudos de una zona y pasar a la siguiente, nos dan un tiempo limitado de ciento cincuenta segundos, lo que no es mucho. La nave puede sufrir alteraciones al chocar contra algún objeto extraño, vibrar, aumentar la aceleración y transportarte a otro lugar del laberinto. CREADO POR: HEWSON. DISTRIBUIDO POR: ERBE. LO MEJOR: Los saltos a través de los agujeros rojos. LO PEOR: Los mapas por nivel son reducidos. Amstrad Sinclair Ocio #2
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