Si lo viera Michael EL conocido personaje Michael Jackson lo es no sólo por su música, sino también por sus extravagancias y por su espectacularidad. La película que hizo es una clara muestra de esto último y en ella se inspira el juego de U. S. Gold. Pero en esta ocasión el juego no está a la altura de las circunstancias. No sólo no es tan espectacular como lo fue la película, sino que incluso está por debajo del nivel de calidad de los juegos que se lanzan en estas fechas. Lo primero que se le puede censurar al juego es la cantidad de cargas desde cassette que hay que soportar. Esto se debe a una bonita presentación y a unos atractivos efectos de scroll para enseñar los créditos y similares. Estás dos cosas son, sin lugar a dudas, lo mejor del juego. Después vienen las cargas y la primera fase. En el más puro estilo Gaunt-let, con un amplio mapeado, debemos ir recogiendo los distintos objetos que va a necesitar Michael para proseguir la aventura. Dichos objetos se encuentran representados en un scanner que hay en la esquina inferior izquierda de la pantalla por puntos amarillos. Si conseguimos recoger todos, debemos dirigirnos a la esquina superior derecha y coger la moto, con lo que acabaremos la primera fase. Durante nuestro largo periplo encontraremos un respetable número de enemigos de los que debemos huir y que nos seguirán insistentemente. El resultado de estos ingredientes es una fase larga y monótona.    
La segunda fase es casi igual, con la variante de que vamos en moto y debemos recoger bolitas (supuestamente, alijos de droga y ORBS). Además, morir en determinados momentos del juego significa tener que volver a empezar desde el principio de la fase. Las dos restantes fases son ligeramente más adictivas. A pesar de ello, los gráficos, algo descuidados, y la música, que no se asemeja al «Bad» original de Michael Jackson más que en determinados momentos, contribuyen a hacer que este juego tenga poco que hacer contra los que compartirán estante en las tiendas de informática. Ricardo Palomares, ASO
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