GAMESEDITEURS ★ MADE IN SPAIN A LA CONQUISTA DE EUROPA ★

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Alguna vez se ha dicho que con la imaginación que tenemos los españoles no tardaríamos en destacar en una de las áreas más importantes de la informática: la creación del software. Sin embargo hasta la fecha, la inmensa mayoría de los programas comerciales son de importación, y sólo algunos equipos de jóvenes entusiastas trabajan, principalmente sirviéndose del Spectrum, para colocar sus creaciones en las listas de los programas más vendidos.

Made in Spain es un joven equipo aunque ya veterano, pues si la media de edad de sus componentes ronda los 20 años, cuentan ya con la experiencia de haber vendido 20.000 copias de su primer programa comercial —el Fred— en el Reino Unido. Estos jóvenes están demostrando, entre otras cosas, que lo de vender en Europa no es cuestión de medios tecnológicos ni de grandes inversiones, sino más bien de imaginación.

Cuando nos enteramos de que acababan de firmar un contrato con Mikro-Gen para la comercialización de su segundo programa, al que han bautizado como Sir Fred, nos pusimos en contacto con ellos para que nos hablaran del cómo y del por qué de su trabajo y nos enseñaran, de paso, algo sobre el secreto de su éxito. Para charlar con ellos, nos fuimos a su cuartel general, una habitación en la academia Mister Chip en la que tienen todo su equipo.

MADE IN SPAIN

Carlos Granados, Paco Menéndez, Camilo Cela y Fernando Rada son cuatro amigos y compañeros de colegio que cuando cursaban BUP empezaron, medio en serio medio en broma, con esto de la programación. Hoy están en tercero de carrera, todos en Físicas excepto Paco que hace Telecomunicaciones y básicamente, siguen siendo lo mismo: un grupo de amigos que se reúnen en los ratos libres para hacer programas.

El hecho de haber vendido con completo éxito el Fred no cambió su forma de trabajo, y ni siquiera aumentaron sus medios técnicos Aunque en realidad, el Fred supuso más un éxito de popularidad que un éxito económico, por lo menos para ellos, que percibieron un total de 1.700.000 pesetas incluyendo los derechos por la adaptación a otros ordenadores, y que ni siquiera han llegado a saber cuantas copias se vendieron en España.

Por esto último, para la comercialización de su nuevo programa han cambiado su estrategia. «En cuanto estuvo terminado, hicimos un vídeo y se lo mandamos a las principales casas de software inglesas, a la vez que les pedíamos que nos contestarán con sus ofertas. Nos respondieron casi todas y entonces decidimos irnos a Inglaterra por nuestros medios para negociar directamente con las cuatro que nos habían hecho las mejores ofertas».

De este viaje surgió un magnífico contrato con Mikro-Gen, en el que esta casa se compromete a pagar una libra por copia realizada, garantizando un mínimo inicial de 20.000 copias y estimando el total posible en 50.000 ó 60.000. Aparte de esto negociarán por separado la adaptación del programa a otras máquinas así como la comercialización en otros países excepto España, que se han reservado los autores.

TRABAJANDO COMO SIEMPRE

Como decíamos, sus éxitos poco han cambiado sus costumbres. «Antes nos reuníamos en la casa de uno de nosotros, hasta que se cansaban y nos íbamos a otra. Ahora trabajamos en esta habitación que nos han dejado en la academia».

Los medios técnicos siguen siendo básicamente los mismos: un par de Spectrum conexionados de tal forma que uno actúa como unidad central en la que se teclean las nuevas subrutinas mientras que el otro contiene el resto del programa.

El almacenamiento se efectúa mediante unidades de disco. El resto del equipo lo componen dos viejos televisores, y a raiz de su viaje al Reino Unido, un Amstrad en el que ellos mismos realizan la adaptación del programa para esta máquina.

El planteamiento y la división del trabajo son también bastante informales. En realidad el programa se va desarrollando poco a poco a partir de una idea inicial, que en el caso de Sir Fred ha sido el movimiento del personaje. «Luego cada uno plantea sus ideas y trabaja en las subrutinas hasta que funcionan. Después de probadas y perfeccionadas se incorporan al programa y así, una idea tras otra hasta que nos quedamos sin memoria».

PIRATAS Y PIRATILLAS

Sir Fred ha sido convenientemente dotado de protecciones para dificultar el que sea copiado ¡legalmente. Sin embargo sus autores no se hacen demasiadas ilusiones al respecto. «Actualmente, en dos o tres días abren y desprotegen cualquier programa». El problema de la piratería les preocupa relativamente. Lo consideran como un mal difícilmente evitable habida cuenta de nuestra mentalidad meridional (comentan que con los italianos pasa otro tanto). Pero del mismo modo que perdonan a aquellos que en un momento determinado pueden realizar una copia para un amigo, no piensan lo mismo de los piratas industriales, que no sólo copian el programa, sino que además cambian el título y un par de cosas más y luego lo venden como propio.

Sin embargo tienen algunas ideas propias sobre como afrontar este tema. «Una de las causas de la piratería es que los programas suelen ser bastante caros. Si el precio de una cinta fuera menor, 500 pesetas por ejemplo, probablemente no merecería la pena copiarlo. Claro que esto traería consigo dos problemas. De un lado, los distribuidores tendrían que vender muchísimos más para que aceptasen tales precios, y por otro lado habría que convencer a fos usuarios de que un programa de 500 pesetas no tiene por qué ser necesariamente malo».

Sea como fuere, y pese a las 800 pesetas por copia que cobran por la distribución de su programa en España, consideran que lo que puedan recaudar aquí, siempre será una pequeña parte de lo que obtendrán de la venta en el resto de Europa.

PROGRAMANDO DE CARA AL FUTURO

Parece fuera de duda que en el peor de los casos Made in Spain va a conseguir algunos millones de pesetas con la facturación de su programa. Teniendo en cuenta que la principal inversión que han realizado estos jóvenes es la de su tiempo, una vez cubiertos algunos gastos, entre ellos la publicidad y la fabricación de la versión española, la mayor parte de esta facturación se puede considerar como beneficios. Pues bien, esto no parece tenerles muy impresionados, y, hoy por hoy, no cuentan con formar una empresa «seria» para dedicarse plenamente al desarrollo y comercialización de software. Tan sólo comentaron que «eso estaría bien porque así tardaríamos cuatro meses en hacer un juego en lugar de todo el año. Así se podría ganar más dinero, pero no lo haremos porque la avaricia rompe el saco»... Consecuentemente piensan seguir alternando sus estudios con la programación.

Con respecto al futuro de la programación en nuestro país nos comentaron que «puede dar mucho dinero. Además no es tan difícil como muchos piensan. Desde luego, es fundamental conocer el código máquina, pero esto ahora es factible dado que la bibliografía sobre el tema es ya abundante, no como cuando nosotros empezamos. pues entonces no había prácticamente nada escrito. También es verdad que los que empiezan ahora tienen el inconveniente de que deben ponerse al nivel actual, que ya es alto». Consideran que merece la pena por que «el mercado español puede crecer si se hace algo contra la piratería».

Como quiera que sea, de momento parecen ser muy pocos los que se han dado cuenta de estas posibilidades, aunque ya se oye hablar de algunos equipos que están surgiendo y a los que esperamos conocer pronto por sus éxitos.

De momento hemos dejado a Fernando, Camilo, Paco y Carlos enfrascados en terminar su versión para Amstrad del Sir Fred. Después, en cuanto pasen los exámenes de Enero y Febrero, volverán a los teclados para crear un nuevo programa: «aprovecharemos todo lo que hemos aprendido con Sir Fred para hacer algo completamente distinto, aunque todavía no nos hemos detenido a pensar el qué».

Estamos convencidos de que antes de un año oiremos hablar de un nuevo programa fabricado en España que ocupará los primeros lugares en las listas europeas.

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CPCrulez[Content Management System] v8.75-desktop/c
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L'Amstrad CPC est une machine 8 bits à base d'un Z80 à 4MHz. Le premier de la gamme fut le CPC 464 en 1984, équipé d'un lecteur de cassettes intégré il se plaçait en concurrent  du Commodore C64 beaucoup plus compliqué à utiliser et plus cher. Ce fut un réel succès et sorti cette même années le CPC 664 équipé d'un lecteur de disquettes trois pouces intégré. Sa vie fut de courte durée puisqu'en 1985 il fut remplacé par le CPC 6128 qui était plus compact, plus soigné et surtout qui avait 128Ko de RAM au lieu de 64Ko.